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martes, 25 de noviembre de 2014

DISCURSO

      
HAS PENSADO

Has pensado que podías ignorarme, que mis palabras no importaban nada, como si fuesen un molesto ruido de fondo.


HAS CREÍDO

Has creído que podías ridiculizarme, que podías reírte de mis ilusiones, de mis gestos, y que todos mis proyectos no valían nada.


HAS SUPUESTO

Has supuesto que podías insultarme, que tus palabras no me hacían sufrir, que no me dolían.


HAS OLVIDADO

Has olvidado mi nombre, mis deseos, mis ideas, mi cara, mis caricias, tus abrazos, mis abrazos, mis miradas, tus miradas, mis palabras, tus promesas.


HAS IGNORADO

Has ignorado mis gustos, mis estados de ánimo, mis desilusiones, mis esperanzas, mis sueños, mis sufrimientos y mis alegrías.


HAS DESPRECIADO

Has despreciado mis ideas, mis argumentos, mis razones, mis opiniones, mi perspectiva.


HAS IMAGINADO

Has imaginado que podías gritarme, controlarme, empujarme, apartarme, golpearme.





HE  PENSADO

He pensado que no pertenezco a nadie, que no soy un objeto, que no soy un instrumento, que no soy un medio para tus fines, que no soy una esclava.

He pensado que cada una de mis palabras y de mis acciones tiene un valor absoluto.

He deseado ser libre, tener proyectos, grandes proyectos, sin depender de nadie, sin ser la sombra de nadie.

        
          

         Y he pensado que juntos, tú y yo, todos nosotros, deberíamos construir una sociedad diferente:

Una sociedad donde las vejas estructuras machistas desaparezcan, de las mentes y de las instituciones.

Una sociedad donde todas las personas tengamos las mismas oportunidades, con salarios justos, que se correspondan con las horas de trabajo y la preparación.

Una sociedad donde todos tengamos la posibilidad de alcanzar puestos directivos, si disponemos de la formación adecuada.

Una sociedad donde nadie utilice a nadie, donde la violencia sea erradicada desde los primeros síntomas, desde los primeros gestos.
         
Una sociedad donde las leyes protejan a los más débiles y existan los medios para hacerlas cumplir.

Una sociedad donde la educación llegue a todos, en igualdad de condiciones, y transmita valores esenciales como la dignidad, la libertad y la justicia.

Una sociedad construida por cada uno de nosotros, con autonomía y responsabilidad, porque cada una de nuestras acciones diarias es esencial para la convivencia, en casa, en la calle y en el instituto.