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miércoles, 19 de marzo de 2014

Una publicidad no sexista

           Los chicos y chicas de 12 a 18 años pueden considerarse, a efectos de consumo, como especialmente vulnerables a los mensajes publicitarios. La sobreexposición mediática incide de forma especial en esta franja poblacional, sobre todo en los aspectos relativos a la percepción de la propia identidad, a la conciencia del propio cuerpo y a su inscripción en el espacio de relación o grupo, aspectos todos ellos esenciales en la formación de la personalidad juvenil que se ven cuanto menos interferidos por las propuestas e influencias de la publicidad. La impronta de los mensajes publicitarios en el imaginario juvenil es de gran calado. Se trata de una influencia que lleva a jóvenes y adolescentes a convivir con unas expectativas de consumo basadas en el presupuesto de que todo es asequible, cuando, en cambio, en el plano de lo real casi todo resulta inalcanzable. Precisamente, para  realizar en el ámbito escolar una lectura crítica de la publicidad, porque desde la comunidad educativa entendemos que es posible hacer un nuevo discurso publicitario, desde la coordinación en materia de coeducación del instituto disponemos de material pedagógico  que está a la disposición de todo el profesorado que quiera usarlo.
       





 Decálogo para Identificar el sexismo en la publicidad
1
Promover modelos que consoliden pautas tradicionalmente fijadas para cada uno de los géneros.
2
Fijar unos estándares de belleza considerados como sinónimo de éxito.
3
Presentar el cuerpo como un espacio de imperfecciones que hay que corregir.
4
Situar a los personajes femeninos en una posición de inferioridad y dependencia.
5
Negar los deseos y voluntades de las mujeres y mostrar como "natural" su adecuación a los deseos y voluntades de los demás.
6
Representar el cuerpo femenino como objeto, esto es, como valor añadido a los atributos de un determinado producto, como su envoltorio en definitiva.
7
Mostrar a las mujeres como incapaces de controlar sus emociones y sus reacciones, "justificando" así las prácticas violentas que se ejercen sobre ellas.
8
Atentar contra la dignidad de las personas o vulnerar los valores y derechos reconocidos en la Constitución.
9
Reflejar de forma errónea la situación real de las mujeres con discapacidad contribuyendo a la no sensibilización necesaria para un tratamiento óptimo de los temas que les afectan.
10
Utilizar un lenguaje que excluya a mujeres, que dificulta su identificación o que las asocie a valoraciones peyorativas

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