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jueves, 7 de noviembre de 2013

Reseña "Mujer y poesía" con Josefa Parra

Unos 90 alumnos y alumnas de 1º y 2º de Bachillerato asistieron, ayer, a la lectura poética de Josefa Parra Ramos en nuestro centro, el I.E.S. Seritium.
Llegó corriendo literalmente porque no había medido bien el tiempo de llegar andando desde la Fundación Caballero Bonald y, como nos pasa tantas veces en la vida, se puso a dar vueltas en torno al instituto sin saber que estaba allí delante, por lo que la espera hizo que la esperada fuera recibida con más entusiasmo por parte del alumnado.
En el salón de actos durante la lectura de Josefa Parra
Derrochando simpatía y espontaneidad comenzó sus comentarios, tras una breve presentación, hablando del tema que da pie a estas charlas: la mujer y su campo artístico o de trabajo, en este caso, la mujer y la poesía.
Decía Josefa Parra que ha sido la mujer durante mucho tiempo el objeto de la poesía, la musa o inspiradora, citaba lo angelical o demoníaco de sus etiquetas durante siglos. Como sujeto, como poeta, a la mujer se le ha negado espacio en la historia de la literatura hasta hace muy poco, teniendo que ocultarse o camuflarse bajo un nombre masculino. 
Las cosas han cambiado, la mujer hoy puede expresar sus sentimientos, su amplio abanico, incluido todo el mundo de los placeres, con la misma libertad que el hombre y eso se dedicó a demostrar e ilustrar durante su lectura: los poemas de la carne, del amor sensual y sexual, fueron los primeros, los más y los que más calaron entre el alumnado. Después entró en juego el motivo del Carpe Diem, acompañado de sus versos y su poética personal, del movimiento constante pero también de la pervivencia que rodea su poesía.

Josefa Parra y Montse Gómez escuchando las preguntas del público

Eligió, entre otros, "Primeras tardes en Lesbos", " El vicio de Onán", "Habitación de hotel III", y algunos más de Tratado de cicatrices, La hora azul y su último libro: Materia incombustible.
Como profesora de Literatura me alegré infinito de sentir entre el alumnado el revuelo de temáticas tabúes en formato poesía, de que sepan que la poesía habla también de los suyo, de los nuestro, y, sobre todo, que está viva y hace vibrar.
Posteriormente, Josefa Parra,  fue contestando a preguntas de alumnos y alumnas sobre su poética, gustos y temática y valgan las siguientes notas como ritmo de lo que nos contaba:

  • No cree en la inspiración como tal sino en el proceso de pensamiento que le hace descubrir un poema desde su voz pero siendo, con él, la voz también de los demás.
  • No le gusta el egocentrismo de los autores, siendo como es una poeta con repercusión a nivel nacional. Considera que sus poemas son nuestros en el momento en que los publica y nos los ofrece, nosotros y nosotras los completamos; en ese proceso de lo personal a lo universal el mediador es el poeta, el que pone la palabra, cierta experiencia, pero no el que completa. 
  • Sugirió al alumnado tanto poesía actual para leer citando a jóvenes autoras como Elena Medel, como el aceramiento a cantautores como Pedro Guerra y a clásicos como Pedro Salinas o Luis Cernuda. Sugiríó permitirse no terminar un libro si no nos gusta, pues hay mucho bueno por leer y que nos puede atraer, sin necesidad de ser forzados a la querencia de x libro concreto.
  • Nos habló de la pervivencia de la experiencia, del ser y sentir, en la poesía, ilustrándolo con su poema "David o la pervivencia", que más que un poema hacia una persona concreta es parte de su poética del movimiento y de la pervivencia.

Y mucho más, pero el resto no se puede contar. Solo se ha sentido entre los que allí estuvimos.
Gracias de nuevo, Pepa, por tu alegría, tu fogosidad y tu saber comunicar.






Primeras tardes en Lesbos

Recuerda aquellas tardes de noviembre.

                                                         La lluvia
hacía del patio claustro, y el olor de la tierra
subía hasta la ventana donde nos asomábamos.
Era entonces la casa aún más nuestro refugio,
la isla donde hacíamos madurar nuestras manos,
nuestros cuerpos apenas estrenados.

                                                                Llovía,
pero era en otro mundo. En el nuestro, jardines
de carne florecían, arboledas en ciernes;
la rosa de tu vientre contradecía al otoño.
.....Recuerda aquellas tardes... Dormías tras el abrazo
lo mismo que un ambiguo ángel de primavera,
con la frente poblada de besos y de lirios.


El vicio de Onán

Lo llaman mal de amor
y no es más que el deseo a borbotones,
agotarse pensando
los márgenes del cuerpo deseado,
la fiebre nuevamente y las ojeras,
la furia del espejo que te copia
sin la sombra del otro.
Lo llaman mal de amor y es la condena
de tu propio desnudo sin abrazos,
de mirarse las manos en elvientre,
equívocas palomas
procurando el placer originario
que rechazas y buscas, y rechazas
y buscas sin remedio.
Quisieras que tu cuerpo te bastase.
Que se rompiese el vínculo de fuego.
Que no hubiese la imagen de ese otro
maltratando elrecuerdo.
De nada vale elmomento precario
en que gimes de amor entre tus propias manos.

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